Qué es el asesoramiento filosófico

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Sin conocerse a uno mismo, no hay posibilidad real de investigar qué es lo verdadero, lo que tiene significación, cuáles son los justos valores en la vida. Si uno no se conoce a sí mismo, no puede ir más allá de las ilusiones proyectadas por la propia mente.
                                                                                             Krhisnamurti

Si todos los seres humanos en esencia somos completos, en el sentido de que somos esencialmente afectividad, inteligencia y energía, ¿qué es lo que nos desconecta de estas cualidades esenciales?

La respuesta está en los juicios y las creencias limitadas, que operan diariamente en nuestra vida. Creencias que se han ido forjando a lo largo del tiempo a consecuencia de necesidades no satisfechas, carencias afectivas, de sentirnos poco valorados, rechazados…  No solamente repercuten en el ámbito cognitivo, sino que simultáneamente van impregnando nuestra forma de vivir y sentir en el mundo. Creemos ser quienes no somos y nos desconectamos de quienes somos. En este proceso asentimos a esos juicios creyendo que son reales y nuestra identidad queda relegada a la identificación de estas creencias limitadas.   Me gusta llamarlas “nudos” porque es una imagen muy clarificadora a la hora de comprender la existencia de unas ataduras interiores que no nos permiten avanzar y bloquean nuestro propio desarrollo como personas.

El asesoramiento filosófico trata de deshacer esos nudos, con la indagación que nos permite clarificar y comprender estas ataduras.  Estos nudos no son más que un producto de nuestra ignorancia cuando nos identificamos con  quienes no somos. Por ejemplo,  podemos creer que no somos suficientemente inteligentes y que no somos capacess de conseguir lo que nos proponemos. Esto conlleva un comportamiento acorde con esas creencias, que se traduce en una mala relación con nosotros mismos y con los demás, porque dudamos de nuestras propias capacidades y actúamos de forma poco autónoma, buscando siempre una buena valoración de los demás. Sin embargo, esto de ninguna manera, quiere decir que no seamos capaces de hacer lo que queramos, que seamos torpes o poco inteligentes, sino simplemente que  hemos creido que estas ideas son reales. Esta ramificación de nudos y subnudos es nuestra filosofía operativa, que da lugar a las emociones que nos generan sufrimiento evitable y nos aleja de la eudaimonia, que voy a traducir por la felicidad entendida como florecimiento humano.

¿Cómo se hace este trabajo de deshacer los nudos?

A través de la filosofía, en concreto, con el diálogo mayéutico socrático. El asesor acompaña al asesorado en esta indagación, pero sin interferir en su propio ritmo y respetando su proceso de autoconocimiento. No hay juicios de valor tipo “esto está mal” “esto está bien” “lo que piensas es horrible”…ni tampoco prescripciones de cómo debería actuar el asesorado. Se fomenta, en todo momento, la autonomía del consultante, es él mismo que realiza su propio trabajo de autoconocimiento, mientras que el consultor es el acompañante, quien a través de sus preguntas y reflexiones, le orienta en este trayecto. El camino a seguir es el de la comprensión, el de incrementar su nivel de conciencia, en desatar el nudo que origina la desconexión con quien es realmente. Tanto el asesor y el asesorado se lanzan en ese trabajo con el objetivo de comprender, de proveer más luz -conocimento-  en las zonas oscuras -falsedad-. La comprensión para que dé lugar a una transformación tiene que ser “sentida” no solamente entendida en un nivel cognitivo. Siguiendo con el ejemplo, no es suficiente -aunque sí corresponde a un proceso de desidentificación, que me permite tomar distancia de esa creencia limitada-  comprender que no soy tonto/torpe/ insignificante. De hecho, puedo comprobar que esto no ha repercutido en una transformación porque vuelven a repetirse las mismas pautas de conducta. ¿Cuántas veces hemos visto que hacemos cosas que sabemos no nos convienen, nos estancan y nos hacen daño? Es necesario para que haya un cambio que se `produzca una comprensión sentida e integrarla en  todos los níveles de mi vida.  No se trata simplemente de una reflexión de cómo vivo sino de vivir quién soy yo realmente, de actualizar mis cualidades esenciales. Y esto se logra estando más presente,  sintiéndolo todo, sin negar o evadirme de nada y aceptando activamente -no de forma resignada- la vida tal como es.

Se utiliza además del diálogo mayéutico otros recursos que van en consonancia al perfil del asesorado, como son textos, libros, meditaciones, reflexiones, diarios…

¿A quién va dirigido?

Todos las personas pueden hacer un trabajo filosófico de autoconocimiento. No se necesitan conocimientos previos de filosofía, porque estamos en un enfoque eminentemente práctico, en el que trabajamos desde la experiencia vivida por cada asesorado. Quiero remarcar que los juicios y creencias limitados son los que surgen de nuestra propia experiencia vital, que no se trata de construir erudiciones filosóficas, muchas desconectadas de nuestro sentir profundo.

El asesoramiento filosófico puede ser individual y grupal en grupos reducidos (máximo 8).

¿Dónde?

  • Paso consultas de asesoramiento filosófico presencial en Mallorca:

Petit Hotel Ca sa Padrina d’Artà.

Espai de coworking WOHABY en Manacor.

  • Para los que no sois de Mallorca podéis optar por una modalidad on-line a través de la plataforma webex o Skype. Es igual de efectiva y ahorramos desplazamientos, gasolina…

¿Cuánto tiempo dura la sesión y cuántas sesiones son necesarias?

Son sesiones semanales o quincenales de 1 hora de duración. El tiempo que requiera un asesorado para clarificar, desatar sus nudos, es relativo a su propio proceso y al nivel de conciencia en el que está sobre el tema de consulta. Normalmente, va desde 3-4 sesiones a 1 año aproximadamente.

Temas de consulta

Los problemas más frecuentes por los que se acude a una consulta de asesoramiento filosófico son los siguientes:

  • SENTIDO DE LA VIDA. Pérdida de sentido. Falta de motivación e ilusión para vivir. Disminución de entusiasmo vital. Confusión y desorientación.
  • DILEMAS ÉTICOS Y INCERTIDUMBRE MORAL. Situaciones problemáticas que presentan un conflicto de valores. Sentimientos de confusión, dudas y de bloqueo a la hora de decidir algo importante.
  • DOLOR Y PÉRDIDA. Situaciones dolorosas producidas por la pérdida de alguien o algo importante en el entorno de la persona. Dificultad de aceptar o modificar algunas situaciones personales. Dificultad de expresar su propia vulnerabilidad: miedo a sentir.
  • RELACIONES INTERPERSONALES. Comprender las relaciones con los demás (pareja, amigos, en el ámbito laboral). Problemas de comunicación.

Para ver las cuestiones más recurrentes de consulta en el asesoramiento filosófico, clica aquí

Para saber quién soy yo

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