Qué es el asesoramiento filosófico

 

Sin conocerse a uno mismo, no hay posibilidad real de investigar qué es lo verdadero, lo que tiene significación, cuáles son los justos valores en la vida. Si uno no se conoce a sí mismo, no puede ir más allá de las ilusiones proyectadas por la propia mente.
                                                                                             Krhisnamurti

 

La práctica del asesoramiento filosófico se nutre del enfoque de la filosofía sapiencial. Se caracteriza por ser “experiencial”, es decir, la vivencia del asesorado es el punto de partida y de vuelta de la reflexión filosófica. El filósofo asesor no  prescribe, te acompaña – la idea es que tú seas el responsable y co-creador de tu vida-  en un trabajo de autoconocimiento, con el objetivo de indagar sobre los juicios, creencias y valores que operan en tu vida y así cuestionar los juicios que crean malestar y sufrimiento evitable, clarificar dudas y hacer comprensibles tus resistencias para comulgar con la realidad cuando la percibes como conflictiva.   Por otra parte, pero no de forma separada, va más allá de lo meramente psicológico y, trata de incorporar (integrar) ciertas actitudes que pueden llevarte a alcanzar una vida más plena, como son la de estar más atento -presente-, afinamiento de la escucha interior y exterior, apertura al sentir de la vida sin negarla y,  también, discernimiento entre lo que sí está o no está bajo tu control.

El asesoramiento filosófico se basa en un trabajo de autoconocimiento, que permite profundizar en el conocimiento de quienes somos realmente (nuestra esencia) y, de sentir -experienciar- la actualización de nuestra capacidad de crear, amar, conocer y comprender en nuestra vida cotidiana, que es lo constituye realmente nuestra naturaleza más profunda. Se considera filosófico porque las personas son contempladas desde una perspectiva espiritual y contemplativa que va más allá de parámetros psicofísicos. El diálogo filosófico no es sólo un espacio de indagación racional, sino que también implica un proceso de discermimento contemplativo, que a su vez conlleva una ejercitación en la capacidad de estar lúcidamente presente. Esto provoca un cambio de mirada, un despertar sin juicio que se vincula a un estado del Ser. Todo el trabajo gira en torno a la búsqueda de la verdad -no en términos absolutos- sino en el desvelamiento de nuestra relación con la vida desde la honestidad y la aceptación incondicional de la realidad. Esto nos proporciona una comprensión profunda -que es la única vía que posibilita la transformación- y nos acerca a la verdad porque es la ignorancia -lo que creemos que somos- la causa principal de una vida inauténtica.

 

 

¿Cómo se hace el trabajo de autoconocimiento?

A través de la filosofía, en concreto, con el diálogo mayéutico socrático. El asesor acompaña el asesorado en esta indagación, pero sin interferir en su propio ritmo y respetando su proceso de autoconocimiento. No hay juicios de valor tipo “esto está mal” “esto está bien” “lo que piensas es horrible” … ni tampoco prescripciones de cómo debería actuar el asesorado, ni se proporcionan, en absoluto, recetas o soluciones. Se fomenta, en todo momento, la autonomía del consultante, es él mismo quien realiza su propio trabajo de autoconocimiento, mientras que el consultor es el acompañante, quien a través de sus preguntas y reflexiones, lo orienta en este trayecto, para que el propio asesorado recorra su camino hacía una mayor toma de conciencia, que obviamente, le ayudará a ver con más claridad.

El camino a seguir es el de la comprensión, el de incrementar el nivel de conciencia, en desatar el nudo que origina la desconexión con quien es realmente. Tanto el asesor y el asesorado se lanzan en este trabajo con el objetivo de comprender, de proveer más luz -conocimiento- en las zonas oscuras -lo que es falso-. La comprensión que dé lugar a una transformación debe ser “sentida”, es decir experimentada en todos los niveles de la persona. No basta comprender a un nivel cognitivo que ciertas creencias son falsas. De hecho, puedo comprobar que esta comprensión no ha repercutido en una transformación personal porque  vuelve a repetirse la misma situación continuamente. ¿Cuántas veces hemos visto que seguimos haciendo cosas, que sabemos no nos convienen, nos estancan y nos hacen daño?

 

 

 

¿A quién va dirigido?

Todas las personas pueden hacer un trabajo filosófico de autoconocimiento. No se necesitan conocimientos previos de filosofía, porque estamos en un enfoque eminentemente práctico, en el que trabajamos desde la experiencia vivida por cada asesorado. Quiero remarcar que los juicios y creencias limitados son los que surgen de nuestra propia experiencia vital, que no se trata de construir erudiciones filosóficas, muchas de ellas, desconectadas de nuestro sentir profundo.

El asesoramiento filosófico puede ser individual y en grupos reducidos (máximo 8).

 

¿Dónde?

  • Paso consultas de asesoramiento filosófico presencial en Mallorca:

ISIM-institut de salut integrativa en Manacor.

  • Para los que no sois de Mallorca o, preferís evitar desplazamientos, podéis optar por una modalidad on-line a través de la plataforma webex o Skype. Es igual de efectiva y ahorramos desplazamientos, gasolina…

¿Cuánto tiempo dura la sesión y cuántas sesiones son necesarias?

Son sesiones semanales o quincenales de 1 hora de duración. El tiempo que requiera un asesorado para clarificar, desatar sus nudos, es relativo a su propio proceso y al nivel de conciencia en el que está sobre el tema de consulta. Normalmente, va desde 3-4 sesiones a 1 año aproximadamente.

 

 

Temas de consulta

Los problemas más frecuentes por los que se acude a una consulta de asesoramiento filosófico son los siguientes:

  • SENTIDO DE LA VIDA. Pérdida de sentido. Falta de motivación e ilusión para vivir. Disminución de entusiasmo vital. Confusión y desorientación.
  • DILEMAS ÉTICOS Y INCERTIDUMBRE MORAL. Situaciones problemáticas que presentan un conflicto de valores. Sentimientos de confusión, dudas y de bloqueo a la hora de decidir algo importante.
  • DOLOR Y PÉRDIDA. Situaciones dolorosas producidas por la pérdida de alguien o algo importante en el entorno de la persona. Dificultad de aceptar o modificar algunas situaciones personales. Dificultad de expresar su propia vulnerabilidad: miedo a sentir.
  • RELACIONES INTERPERSONALES. Comprender las relaciones con los demás (pareja, amigos, en el ámbito laboral). Problemas de comunicación.

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